Una de las preguntas más comunes que nos suelen hacer los profanos en la materia es sobre las cualidades de la fibra de vidrio, empleada en las carrocerías.
También se conoce como plástico reforzado y ello ha producido un error en la percepción de su calidad, siendo la realidad muy diferente.
Cuando se descubrió, supuso rápidamente una verdadera revolución, y hasta la aparición de la fibra de carbono, fue el mejor material disponible, ya que su ligereza, resistencia, capacidad de absorción de energía, resistencia a los elementos y facilidad de fabricación, lo situaban muy por encima del acero, aluminio e incluso aleaciones de magnesio.
Actualmente, su producción es mucho más costosa comparada con el acero, aluminio o plástico abs, por requerir de personal altamente cualificado, que es por lo que no se suele emplear en los coches de calle, pero por todo lo anteriormente comentado, sigue estando muy presente en los coches de competición, sólo viéndose superada por la fibra de carbono, aunque esta última, de precio mucho mayor.
Como ejemplo, basta mencionar uno de los últimos verdaderos pura sangre de Ferrari, el 288 GTO, cuya carrocería era enteramente de fibra de vidrio.
